Hoy sos para mí como una luna nueva.
Sé que estás, que existís en la distancia, pero estás oculto por un ciclo que va más allá de vos.
Imposible encontrarte y casi que sos incomprobable, pero a veces te veo de reojo en algún farol.
A veces me encuentro deseando que exista algo así como un día de "sinceramiento", en el cual yo pueda ser realmente franca y decir "este dibujo lo hice cuando te extrañaba", o "caminando por esta calle me acorde de vos muchas tardes, sobre todo en las más frescas".
Ojalá llegara algo así, para todos. La vulnerabilidad existe por sí sola, al compartirla con otros simplemente la hacemos vivir.
Ojalá llegara algo así, para todos. La vulnerabilidad existe por sí sola, al compartirla con otros simplemente la hacemos vivir.
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milonguita
Mi alma es una guitarra y la vida va tocando mis cuerdas.
La música es la vida misma, que entra y brota de los cuerpos; el aire se llena de voces si uno se pone a escuchar.
La música es la vida misma, que entra y brota de los cuerpos; el aire se llena de voces si uno se pone a escuchar.
----------------------- 18:40 -----------------------
medialuna
La certeza de que todo esto va a dejar de importarme me divide en dos,
cuando esas mitades vuelvan a ser una voy a haber sanado.
cuando esas mitades vuelvan a ser una voy a haber sanado.
----------------------- 20:05 -----------------------
acá y allá y
Solía pensar que existían mantos que cubrían la ciudad, compuestos de distintos tipos de sol, aire, y luz. Entonces la tarde, la mañana y la noche eran cosas tan concretas que casi se podían tocar. Era dulce la idea, ya que a partir de eso podía fantasear con levantar la punta de uno de esos mantos y hacerle una trampa al tiempo, sintiendo el calorcito de las 15 aunque fuera ya muy tarde.
Hoy mientras caminaba por lugares que no sé si conocía descubrí que surgió en mí otra teoría (las teorías siempre las digo bajito, como si fuera en secreto, ya que tengo que pretender que estoy segura de que la verdad es otra): el tiempo es uniforme, lo que cambia es la ciudad, que son muchas ciudades.
Entonces entiendo por qué me pierdo en lugares que en ocasiones supe transitar, por qué las mismas casas son en verdad tan otras, por qué resaltan unos y otros personajes...
La ciudad de las tardes lluviosas de sábados le da especial importancia a los autos, sobre todo si es otoño: entonces es cuando ellos me gustan, porque sirven de lienzo a las hojas amarillas (y cuanto más antigüo el auto, más hermoso el resultado).
La ciudad de las mañanas de los jueves y algunos lunes brilla más que el resto. Es como si estuviese hecha de otra cosa, todo es transparencia y el sol parece recién hecho.
La ciudad que piso hoy de a ratos es casi casi aquella ciudad que pisé con alguien que quise, pero cuando pasa ese instante me doy cuenta de que sólo me pareció, y que a aquella se le acabó el tiempo. Hay ciudades para todo.
Hoy mientras caminaba por lugares que no sé si conocía descubrí que surgió en mí otra teoría (las teorías siempre las digo bajito, como si fuera en secreto, ya que tengo que pretender que estoy segura de que la verdad es otra): el tiempo es uniforme, lo que cambia es la ciudad, que son muchas ciudades.
Entonces entiendo por qué me pierdo en lugares que en ocasiones supe transitar, por qué las mismas casas son en verdad tan otras, por qué resaltan unos y otros personajes...
La ciudad de las tardes lluviosas de sábados le da especial importancia a los autos, sobre todo si es otoño: entonces es cuando ellos me gustan, porque sirven de lienzo a las hojas amarillas (y cuanto más antigüo el auto, más hermoso el resultado).
La ciudad de las mañanas de los jueves y algunos lunes brilla más que el resto. Es como si estuviese hecha de otra cosa, todo es transparencia y el sol parece recién hecho.
La ciudad que piso hoy de a ratos es casi casi aquella ciudad que pisé con alguien que quise, pero cuando pasa ese instante me doy cuenta de que sólo me pareció, y que a aquella se le acabó el tiempo. Hay ciudades para todo.
La vida se pone rara cuando uno anda enamorado por ahí.
Las nubes se te enganchan en el pelo, los gurises te miran distinto (ellos se dan cuenta), el viento te recita poemas despacito, la lluvia cae liviana y el tiempo es menos lineal, especialmente por las noches.
Lo ridículo de la situación queda en total evidencia porque uno tiene que seguir con su vida, yendo de aquí para allá, tomándose un colectivo, haciendo un trámite, cruzando la ciudad. Como si nada pasara.
Como si no tuviéramos el amor atado con piolitas a nuestro cuerpo, incómodas y molestas, porque el amor pesa pero se vuela.
Las nubes se te enganchan en el pelo, los gurises te miran distinto (ellos se dan cuenta), el viento te recita poemas despacito, la lluvia cae liviana y el tiempo es menos lineal, especialmente por las noches.
Lo ridículo de la situación queda en total evidencia porque uno tiene que seguir con su vida, yendo de aquí para allá, tomándose un colectivo, haciendo un trámite, cruzando la ciudad. Como si nada pasara.
Como si no tuviéramos el amor atado con piolitas a nuestro cuerpo, incómodas y molestas, porque el amor pesa pero se vuela.
----------------------- 15:31 -----------------------
geografía improvisada
Hay esquinas dentro mío y de vez en cuando alguien se detiene un tiempo en ellas.
Por las grietas de mi piel se esconde un poco de sol y se escriben mis historias.
Mis pestañas crecen un poquito por cada persona que amo
-a veces temo que terminen cubriéndome los ojos, pero ese es un miedo bobo-.
Yo soy yo, pero a veces me tomo un descanso y paso a ser río, música o cielo.
Depende del día.
Por las grietas de mi piel se esconde un poco de sol y se escriben mis historias.
Mis pestañas crecen un poquito por cada persona que amo
-a veces temo que terminen cubriéndome los ojos, pero ese es un miedo bobo-.
Yo soy yo, pero a veces me tomo un descanso y paso a ser río, música o cielo.
Depende del día.
Hoy pienso que peor que no saber qué pensar es no saber qué sentir.
Es como perder la capacidad de escuchar un eco, o como tener que respirar pensando en respirar, sabiendo que tan bien se lo hace sin pensar.
Es sentarse al lado de un teléfono sin tono, entre desvelado y estúpido, y llamar, llamar, llamar, llamar, llamar...
Es como perder la capacidad de escuchar un eco, o como tener que respirar pensando en respirar, sabiendo que tan bien se lo hace sin pensar.
Es sentarse al lado de un teléfono sin tono, entre desvelado y estúpido, y llamar, llamar, llamar, llamar, llamar...
----------------------- 15:23 -----------------------
entrelunas
Nos encontramos y te perdiste, entre dos lunas.
Marqué en un mapa tu posible paradero, pero cuánto más de cerca miraba más se ensanchaba la distancia.
(Es que caben muchas cosas entre lunas;
estrellas, aviones, nubes, días completos.)
Al llegar a la segunda luna me di cuenta:
nuestras órbitas se alejan una de la otra en este punto,
el resto del mapa es incierto.
Marqué en un mapa tu posible paradero, pero cuánto más de cerca miraba más se ensanchaba la distancia.
(Es que caben muchas cosas entre lunas;
estrellas, aviones, nubes, días completos.)
Al llegar a la segunda luna me di cuenta:
nuestras órbitas se alejan una de la otra en este punto,
el resto del mapa es incierto.
Un día te despertás y algo cambió, adentro.
(Cabe aclarar que uno puede despertar en cualquier momento. Por ejemplo, revolviendo el azúcar del fondo de un té. O sacándole punta a un lápiz. O, inclusive, en los segundos previos a quedarse dormido.)
Al principio lo buscás afuera y no lo encontrás. La sensación sigue estando y te inquieta, y entonces es cuando volvés la vista casi sin querer hacia vos, y ahí lo ves. Un universo. Te está creciendo un universo adentro.
Suele venir a mente la pregunta "¿qué hago con este universo?" y ahí está el primer error. El universo claramente está ahí por su cuenta, probablemente desde siempre. Uno nunca se pregunta qué se hace con las estrellas o con el sol, quizás por consideración, quizás por simple desinterés.
Lo cierto es que se puede reaccionar a él de muchos modos, tantos como personas hay en el mundo.
Por ejemplo, se le puede temer. Una considerable cantidad de miedo combinado con el debido esfuerzo, permite ponerlo en un segundo plano, guardado en un frasquito detrás de objetos más brillantes, aunque menos luminosos.
Se lo puede guardar, sí: lo que varía es el lugar. Los sobreprotectores lo dejarán adentro, y los que carecen de seguridad en sí mismos lo guardarán en lugares de más confianza (objetos y personas por igual). Los más despreocupados lo dejarán correr por ahí, sin creer en invasores.
(Ninguna opción es mejor que otra: en todos los casos, es parte de ese universo la que actúa por con nosotros, y la eternidad es una razón más que suficiente para no hacer juicios de valor.)
Imposible evitar ciertas dudas, de todos modos: "¿qué está desde antes, el universo o yo?" o "¿estoy yo hecho de esto o esto está hecho de mí?". "¿Hay alguna relación de dependencia entre nosotros? De ser así, ¿quién depende de quien?". "¿Esto es lo que querían comunicar cuando decían que estamos hechos de estrellas?"
(Mientras tanto el universo no se pregunta nada. La eternidad es una razón más que suficiente para no andar exigiendo respuestas.)
Cierto es que somos ese universo, lo que pasa es que hace falta una eternidad para aprender a ser.
----------------------- 16:00 -----------------------
soy un poco más pájaro y un poco menos yo esta tarde
Hoy le pregunté a un pájaro por vos y me habló sobre cosas que saben los que vuelan
-cosas como el viento, la tierra, la lluvia, el sol, el mar-.
Hay una parte tuya que guarda la armonía de lo infinito,
así fue como supe que estarías bien.
-cosas como el viento, la tierra, la lluvia, el sol, el mar-.
Hay una parte tuya que guarda la armonía de lo infinito,
así fue como supe que estarías bien.
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