Nos encontramos y te perdiste, entre dos lunas.
Marqué en un mapa tu posible paradero, pero cuánto más de cerca miraba más se ensanchaba la distancia.
(Es que caben muchas cosas entre lunas;
estrellas, aviones, nubes, días completos.)
Al llegar a la segunda luna me di cuenta:
nuestras órbitas se alejan una de la otra en este punto,
el resto del mapa es incierto.
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